jueves, 7 de agosto de 2008

La mancha en la Pizarra


Hace algunos años cada sabado me dedicaba a tratar de enseñarle a algunos jovenes, en la escuela de formacion de lideres, fue sin duda una experiencia inolvidable y que me ha ayudado en mi camino junto con el Señor.

Uno de los ejercicios que hice en mas de una ocasion consistia en que al llegar, los dejaba afuera a todo el grupo (eran 10 o 12 por lo general), y les pedia que entraran uno por uno y que me dijeran que era lo primero que podian ver en la pizarra, previamente, por supuesto yo habia "dibujado" una mancha en la pizarra, las respuestas comunes eran: "Una mancha" (la mayoria), "nada, yo no veo nada, a excepcion de una manchita" (algunos), y no faltaba el que decidio ver una que otra figura.

Cuando todos estaban dentro, les daba a conocer los resultados y la enseñanza, aunque simple es muy profunda; No importa cuan grande sea el area blanca de la pizarra, lo que mas se nota es la mancha, por muy pequeña que sea, nadie fue capaz de decir "una pizarra blanca con una mancha", saben por que, por que las manchas se notan mas, lo que falta, el pecado, el temor, como si una brillante novia llegara al tan esperado dia de su boda con un hermoso triangulo de salsa de pizza en su flamante vestido.

El reto es no contar la mancha, sino toooda el area blanca, no contar lo que falta, sino lo que ya tenemos, no ver el error, sino ver todo lo bueno, no notar la mancha de pizza, sino el hermoso vestido blanco, Dios busca en nosotros santidad y entrega, cada minuto de nuestra vida debemos buscar ser mejores, si en la pizarra de tu vida hay una mancha, si en tu vestido blanco hay restos de pizza, es tiempo de ponerte a cuentas con Dios y recordar que el dice, "Ven y estemos a cuentas y si tu pecado fuere tan rojo como la grana, como la nieve sera enblanquecido..." Isaias 1:18

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenísimo el artículo.
Hasta que no aprendamos a ver en las personas las virtudes, en vez de los errores, nos perderemos las lecciones y momentos tan preciosos que podemos aprender y vivir con el mundo.
Edgar Contreras